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Misterios de Almería

Los misterios de los cortijos de la carrera del Mamí

La búsqueda de lo paranormal nos lleva ahora hasta las afueras de la capital, concretamente a la carrera del Mamí. Siempre se ha dicho que en algunos cortijos de allí se han sucedido distintos episodios relacionados con lo inexplicable, como por ejemplo el llamado ‘Marín de Burgos’. La verdad es que el sitio nos transmite esa sensación. Aún hoy se puede ver sobre su puerta la fecha en la que se levantó la ermita, el 1900, aunque la casa date del 1864 (año en el que Dolores Careaga del Valle empezó a residirla); todavía quedan restos de su muralla y, si paseamos a su alrededor, quedamos hipnotizados pensando en todas las historias que ocurrirían allí (restos de una fuente, un par de avenidas que antaño estarían ajardinadas…). Casi nada queda de la gran mansión de principios del siglo pasado. Antes de la Guerra Civil vivieron allí Ricardo de Burgos Careaga y su mujer, Almudena Martel y Medina. Juntos dotaron al lugar de un frondoso vergel más digno de tierras escocesas que del paisaje almeriense. Tras el desastre de la guerra, una hija de los dueños, Luisa de Burgos Martel, se instaló allí con su marido, el médico José Martín Espinosa (conocido entre sus vecinos como ‘el caballo’, por la contundencia con la que curaba a sus pacientes), hasta 1988 (año en el que este último falleció). Luisa dejó en herencia la vivienda a sus dos hijos: José y Emilio Marín de Burgos.

Seguramente se deba a la majestuosidad del caserón, pero lo cierto es que desde hace muchos años se han escuchado rumores sobre fenómenos extraños allí. También es posible que en todo ello haya influido la ermita de San Miguel, situada a pocos metros dentro de la misma finca. A primera vista, no difiere mucho de las típicas capillas-mausoleos que construían las familias ricas de la capital. Pero guarda un importante secreto, una cripta a la que se accede por una trampilla situada al inicio del crucero. El aspecto es tétrico: nichos vacíos, lápidas rotas… Y es que allí reposaron, entre otros, Ricardo de Burgos Real, María Jesús del Valle (viuda del marqués de Torre Alta, Miguel Careaga, fallecida en 1875), o el niño José María Acosta Gallardo, que murió a los ocho años de edad a consecuencia de la epidemia de 1918. Hoy, una verja de color blanco impide su acceso, pero personas como Loli recuerda haber curioseado con sus amigos, de pequeña, y tener que salir corriendo al encontrar huesos humanos esparcidos por el suelo. Con todo esto no es de extrañar que los chiquillos de “la Vega” fantasearan con espectros y sombras que acechaban en la noche. El panorama no invita a otra cosa, y los más ancianos avivan la llama rememorando historias que tienen que ver con raptos de chicas guapas, llevadas por la Santa Inquisición para hacerlas desaparecer. Estas leyendas tienen su base en el siglo XIX, en un intento de desprestigiar el Antiguo Régimen, pero no hay documentos que revelen procesos inquisitoriales en esas tierras.

El ‘Cortijo Grande’
A tan solo unas decenas de metros del Cortijo ‘Marín de Burgos’ se situaba otra imponente vivienda conocida como ‘el Cortijo Grande del Mamí’. Hoy ya no existe pero las descripciones que podemos encontrar en algunos libros y en boca de los vecinos, nos hacen a la idea de la importancia que tuvo que tener a principios del siglo XX. De esta casa, por cierto, sí que se han contado historias que tienen que ver con fantasmas, ruidos en la noche y apariciones. La caja de Pandora la abrió una mujer que había estado trabajando media vida como sirvienta para los dueños. “Por ejemplo, yo colocaba los platos limpios en la cancela de la chimenea antes de irme cada noche, y cuando llegaba por la mañana, me los encontraba en el suelo. No estaban rotos pero alguien los había movido. Además, siempre se han escuchado ruidos raros a altas horas de la madrugada”.

Gracias a José Manuel Lermos y a Juanjo Membrives, enamorados de la historia de Almería, tuve la suerte de conocer a Antonio Céspedes y Dolores Sánchez. Han vivido allí toda la vida, y sus padres y algunos familiares han trabajado para los dueños de la casa. Por eso son conocedores de los posibles fenómenos extraños que allí se producían. “Había una habitación, conocida como ‘la del obispo’, a la que nadie quería entrar. Los señores de la casa la tenían vacía, y por las noches se escuchaban ruidos de cadenas y de arrastrar muebles, pero estaba cerrada con llave”, comenta Dolores. Antonio es aún más explícito: “Unos mozuelos decidieron pasar una noche en esa habitación, y tuvieron que salir de allí cuando notaron cómo algo les oprimía el pecho. Eran cuatro y todos vivieron esa sensación de presión. Decían que les faltaba el aire”. Su suegro nació allí, y recuerda que les contaba que, si encendían una vela dentro de la habitación, la llama se apagaba rápidamente. La pena es que el lugar ya no existe. Hoy hay invernaderos y secanos que parecen ajenos a las historias que allí debieron suceder. Historias que, por cierto, tampoco se libran de asombrosos relatos sobre tesoros escondidos y sanguinarias batallas entre moros y cristianos.

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Misterios de Almería

Misterios de Almería: La presencia del diablo

Ocurrió durante el año 1990. La prensa provincial, seguramente por primera vez, empezó a mencionar palabras como “misa negra”, “secta satánica” o “profanación de cementerios”. En las poblaciones cundió el pánico debido a los rumores sobre rituales con niños y secuestros. En septiembre aparece en un paraje de Benahadux una cabra decapitada sobre un altar rodeado de vasos de colores, trozos de vela y dos utensilios de barro, conteniendo uno de ellos una pata de cabra. Días después, en el cementerio de Carboneras, se descubren varios pollos degollados, rodeados de velas y otros elementos utilizados en las llamadas “misas negras”.

El lunes diecisiete de septiembre los vecinos del pueblo de Alhama se despiertan con una extraña noticia. En la puerta del cementerio se encontrados los restos de una presunta ceremonia satánica como pueden ser una sábana blanca, sangre de animal, vasos con velones, cruces invertidas, dos muñecos de trapo y quizá lo más sorprendente, dos cabritos decapitados. En una pared habían escrito “Heavy satánico”. También había restos de alimentos como lentejas, salchichas, fruta y carne. Eso coincidió con una inusual tormenta que azotó la población esa noche y, algo curioso, con la fiesta de despedida del párroco local.

La población estaba aterrada, siendo muchos los que no se atrevían a visitar el camposanto de Alhama, a pesar del llamamiento a la tranquilidad del alcalde cuando corren los rumores de que el propio Ayuntamiento ha recibido un mensaje anónimo que anunciaba un próximo rito satánico, esta vez con un niño y una niña pequeños. Juan Rodríguez, vecino de allí, fue uno de los primeros que se percató de algo extraño “Fue el lunes muy temprano. Iba en coche hacia Huécija por lo que tenía que pasar junto al cementerio y me paré al ver una sábana blanca y dos chotos decapitados en la puerta. Tememos que se lleven a niños del pueblo”.

Tras las primeras investigaciones, la Guardia Civil indicó que los culpables de esos tres casos podían ser los mismos individuos, y no podía faltar el comunicado oficial del Obispado condenando estos actos. Se empezó a hablar de varias mujeres de Sudamérica que habían sido contratadas por personas de Almería para hacer “trabajos” o “encargos”, asociándose a ritos con animales frecuentes en Brasil, Argentina, Perú, Cuba o Marruecos. Los alimentos y el vino encontrados podían hacer referencia a ofrendas al maligno, a cambio de que éste hiciera el mal a alguien, en el caso de Carboneras. Los sucesos de Benahadux eran más parecidos a una “fiesta negra” o “aquelarre”. Además, en Alhama, se interrogó al propietario de una tienda, quien declaró haber vendido utensilios de metal y barro a unas personas ajenas al pueblo en esos días.

Cordero degollado
Cuando parecía que los ánimos se habían apaciguado, la noche del veintidós de septiembre, en la Cañada de San Urbano, aparecen los restos de un cordero degollado y cuencos de barro muy parecidos a los hallados en los casos anteriores. Otro vez el “ritual satánico” en boca de todos. Y por si fuera poco, la Guardia Civil encuentra un extraño manuscrito mientras recorría el paraje de “La Parlata” en Benahadux en busca de indicios para la investigación. En uno de los hoyos donde los malhechores montaron los improvisados altares, se produjo el inquietante hallazgo de varias hojas de papel ensangrentadas en las que figuraban varios nombres que bien podían ser los destinatarios del acto satánico. “Felipe”, “Juan” o “José Escots” son algunas de las palabras que se podían apreciar en el manuscrito.

Exorcismo de 40 niñas
Pero sin duda alguna el caso más llamativo fue el ocurrido en Vícar el 13 de febrero de ese mismo año, cuando el sargento Rafael Montoya irrumpió en un almacén abandonado donde se estaba celebrando un exorcismo a unas 40 niñas a la vez.

Manuel Aracil, pastor de la Iglesia Evangélica de Filadelfia, y su secuaces habían inducido a las niñas a experimentar convulsiones y náuseas a través de una extraña bebida que les habían dado tras dejarlas varios días sin comer, todo con el consentimiento de sus familias. Este evangelista se creía un enviado de Dios y había convencido a esas familias de que las jóvenes tenían el diablo dentro del cuerpo.

La intervención de Rafael Montoya fue imprescindible para que hoy no estemos hablando de una desgracia, a pesar de que el caso se emborronó ya que Rafael fue expulsado de la policía al extralimitarse geográficamente, y Manuel Aracil quedó libre ya que la jueza decretó libertad religiosa y consentimiento paterno para que las niñas estuvieran allí.

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Misterios de Almería

Tras las huellas de San Tesifón – Leyendas de Almería

Según las Actas de los Varones Apostólicos, San Pedro y San Pablo ordenaron a siete obispos con la misión de viajar a Hispania para evangelizarla. Uno de ellos, Tesifón, sería el encargado de fundar Virgi (Berja). Sus primeras referencias las encontramos en varios documentos del s. X, pero existe otra versión, según la tradición medieval, recogida en manuscritos del s. IX, que cambia un poco la historia, siendo el motivo de la visita de estos siete Varones Apostólicos a Hispania el traslado del cuerpo del Apóstol Santiago desde Jerusalén a Galicia, lugar donde había predicado tiempo atrás.

Milagros
Gran parte de los historiadores no dudan de la presencia aquí de San Tesifón. Así, en el memorial de la visita pastoral que realizó el arzobispo Pedro de Castro a la Alpujarra en 1591, se recoge lo siguiente: «…junto a Verja dicen que fue obispo San Tesifón de los siete discípulos que los Apóstoles imbiaron a Hespaña y que se hallará en la leyenda de Tesifón» (sic).

En la época en la que supuestamente San Tisifón fijó una breve residencia en Castala, aparecen datos de sus prodigios, como el de los pájaros. Esta historia fue recogida por Luis del Marmól en el año 1600, y por Francisco Fernández Navarrete en 1997: «En el paraje donde estuvo San Thesiphón, retirado en una cueva, los gorriones ni paran, ni pican ni pernoctan… Dicen que habiéndose quedado un día solo a guardar las mieses, por retirarse a la Oración, encerró a todos los gorriones en un aposento, dándoles después libertad con precepto de no hacer daño ni detenerse allí. Lo cierto es que si pasan por allí es muy de ligero y no paran ni comen, y si acaso pican algo, caen amortecidos».

Al parecer, es vox populi que en esa zona las cebadas que se plantan no se las comen los gorriones. Cuentan que jamás se ha visto a esta avecilla por allí, pero en las fincas cercanas sí que actúan y diezman las cosechas. De hecho, existe el testimonio de José Gándara Parrón, de 78 años, que afirma haber visto cómo en Castala los pájaros mueren con el grano de trigo en la garganta.

Huellas
Desde el día 2 de marzo de 1798, San Tesifón es el patrón oficial de Berja, aunque se sabe que su culto ya se venía celebrando desde finales del s. XVI. De Berja pasó a Adra, donde siguió envuelto en historias sobre maravillosos prodigios a la par que iba evangelizando. Uno de estos hechos tuvo lugar en la ermita de San Sebastián, en la ladera sur del Cerro de Montecristo. La ermita data del año 1680 y, durante las obras llevadas a cabo en el s. XVIII, se descubrieron una serie de restos del subsuelo que tenían que ver con una fábrica de salazones del s. I, así como varias lápidas funerarias romanas con inscripciones latinas. Esto nos hace sospechar que posiblemente ahí estaría el antiguo cementerio y quién sabe si la auténtica tumba de San Tesifón (aunque sus restos se localizan en el Sacromonte granadino). Ciñéndonos al hecho sobrenatural, la leyenda nos dice que San Tesifón dejó grabadas allí, en un bloque de alabastro, las huellas de sus pies así como la marca del báculo con el que golpeó la piedra antes de partir de Adra. Las huellas se conservan a modo de reliquia en la fachada principal de la ermita.

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Misterios de Almería

Juan Mesa, el guardia civil almeriense que vio un OVNI

Pocas veces he investigado un caso tan impresionante como el de Juan Mesa, un sargento de la Guardia Civil ya jubilado, que reside en Almería.

Juan, tan amable y campechano como me habían indicado, no tuvo reparos en abrirme las puertas de su casa, en plena playa de El Zapillo, y contarme la experiencia que vivió, junto a dos compañeros, en el mes de agosto de 1978. Él se fue como voluntario al País Vasco, intentando labrarse un futuro dentro el cuerpo de la Guardia Civil. Concretamente estaban en Marquina-Jeméin, en el cuartel de Iruzubieta. Lo que podía haber sido una jornada como cualquier otra, con los nervios propios de la juventud y el temor ante cualquier acto terrorista derivado de la tensión política del momento, se convirtió en un episodio que no olvidarán jamás. “Hicimos un pacto de silencio para no contárselo a nadie mientras estuviésemos en activo”. Hoy, ya jubilado, ha tenido el valor y la honestidad de compartir su vivencia con nosotros.

Serían aproximadamente las dos de la madrugada cuando los tres guardias se percataron de que algo no iba bien. “Llevábamos un buen rato escuchando los ladridos de los perros de los vecinos. Estaban muy inquietos, como alterados por algo. Como teníamos puestos los chalecos antibalas, decidimos salir a ver qué ocurría, por si había que defender el cuartel ante cualquier ataque”. Situados en la tercera planta, y en posición de alerta, Juan y sus compañeros quedaron paralizados. Un gigantesco foco de luz los iluminó completamente. “Era una luz color calabaza intenso. Casi roja. Nos enchufó durante casi dos minutos”. Ese periodo de tiempo se hizo eterno para Juan Mesa y sus amigos, que vivieron momentos de auténtica tensión. “Monté el cetme dispuesto a disparar, pero mi compañero me gritó para que no lo hiciera. ¡Espera, Mesa! ¡Tranquilo! Y por suerte no lo hice. De lo contrario, seguramente me hubieran llevado preso”.

Lo que tenían sobre sus cabezas no era de este mundo. Al menos no un aparato que se conociese en ese momento (ni ahora). “Estaba sobre la Iglesia y sobre el cuartel. Era inmenso, podía tener unos 50 metros de diámetro. Y tenía forma redonda, como un disco”. Juan Mesa está convencido de ello porque podía ver uno de los laterales del platillo. “Casi rozaba los tejados de las casas, así que no podía ser un helicóptero o un avión. ¡No hacía ruido!”. Los guardias civiles tuvieron tiempo para ver que el aparato o lo que fuese tenía un color gris tirando a acero, y en su parte inferior se veían lo que parecían ser compuertas con tornillos. “La luz que nos irradiaba venía de un círculo que tenía en la base. Permanecía estático, sin girar”. Pasado ese tiempo de desconcierto, la luz se apagó y el aparato arrancó desde cero. Los tres guardias atravesaron corriendo el cuartel para situarse en la habitación del otro extremo y ver hacia dónde se dirigía la nave.

Dos naves
Cuando llegaron a la ventana comprobaron que no era una, sino dos. “Había otro disco más, y se habían desplazado muchísimos metros. ¡Iban a una velocidad increíble!”. Además, los dos aparatos hacían movimientos en zigzag, se intercambiaban de posición e incluso parecía como si estuvieran jugando entre ellos. “Fue algo asombroso. Nunca lo olvidaremos”. Nuestros protagonistas tardaron bastantes minutos en reaccionar. ¿Qué podían hacer? Si daban parte a sus superiores abrirían una investigación, les harían preguntas y se podían jugar su carrera. Eran jóvenes y buscaban un futuro para sus familias, así que decidieron callar. Desde mi posición entendí perfectamente la postura que Juan Mesa adoptó hace más de treinta años, pero una pregunta me vino a la mente: ¿Cuántos casos y testimonios se habrán perdido por el miedo al qué dirán o a la reacción de la gente? Nunca lo sabremos.

Juan Mesa no sintió miedo alguno, pero tiene clara una cosa: “Quienes estuvieran dentro de esa cosa nos estaban observando. Estoy seguro. Creo que llevaban bastante tiempo sobre el cuartel y solo los vimos cuando abrieron la compuerta para alumbrarnos”. Aquella experiencia cambió su forma de ser y su modo de ver la vida. Y, a buen seguro, será un buen golpe para los detractores del fenómeno ovni, aquellos que dicen, muchas veces con ánimo de ofender y desprestigiar, que este fenómeno solo se aparece ante personas de bajo nivel cultural y de poblaciones rurales. Por eso me rindo a los pies de este testigo, un guardia civil, con nombres y apellidos. Su generosidad no conoce límites.

La historia completa está recogida en el libro “Almería: Secretos y misterios”.

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Misterios de Almería

Los milagros de la Virgen del Socorro (Tíjola)

Otra Virgen venerada en Almería, y a la que se atribuyen multitud de milagros, es la del Socorro, en Tíjola. La leyenda comienza con su procedencia, y es que según los versos que aún hoy siguen recitando algunas ancianas, llegó desde Nápoles. En el año 1498 los Reyes Católicos auxiliaron al reino italiano tras la invasión de las tropas de Carlos VIII de Francia y, en agradecimiento por ese “socorro”, la imagen, con algún que otro contratiempo, llegó a nuestras tierras. No se sabe dónde anduvo la imagen durante un periodo de 70 años, pero el caso es que Don Juan de Austria la coronó en Tíjola cuando terminó la sublevación de las Alpujarras. No fue hasta el 7 de abril de 1575 cuando, según la página 468 del Libro de Apeos y Repartimientos de Suertes, decidieron llamarla “del Socorro” y edificarle una ermita para que protegiese a la población de morir exterminada por una plaga de langostas que azotaba el lugar en esas fechas. Desde entonces, la imagen ha seguido obrando prodigios, como el de unos valientes soldados tijoleños que se vieron rodeados por las huestes mahometanas en las playas de África. Ellos se encomendaron a su patrona porque su destino se ceía de oscuridad (morirían ahogados o acribillados a balazos). Cuenta la tradición que la Virgen arrancó en vuelo, como si de un pájaro se tratase, y surcó el cielo desde Tíjola hasta donde aquellos hombres la necesitaban, atravesando el Mar Mediterráneo, y posándose delante de los malhechores que pretendían disparar sobre los almerienses. Todas y cada una de las balas enemigas rebotaron en el manto de la Virgen del Socoro, provocando la huída de aquellos guerreros africanos.

La imagen actual no es la original ya que, como viene siendo tristemente habitual, la Guerra Civil Española se la llevó.

 

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Rutas de misterio

Rutas por la Almería Misteriosa

Lo confieso: Disfruto mucho cuando llega el viernes y tengo ruta del misterio. Es una evasión personal, independientemente de lo profesional. Enseñar a un grupo de personas los encantos de mi ciudad, es algo que no tiene precio. Leyendas de “encantás”, crímenes sin resolver, asesinos en serie, curiosidades de la historia, batalla, errores literarios, amores que acaban en tragedia, Walt Disney, San Valentín, Federico García Lorca, Carmen de Burgos, Trinidad Cuartara, Lévi Strauss, John Lennon, Jack el Destripador, espíritus, fantasmas, personajes extraños… hacen de este paseo de dos horas por Almería algo especial.

¿Te vienes a la próxima? Llama al 950801112 y pregunta por María del Mar.

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