Otra Virgen venerada en Almería, y a la que se atribuyen multitud de milagros, es la del Socorro, en Tíjola. La leyenda comienza con su procedencia, y es que según los versos que aún hoy siguen recitando algunas ancianas, llegó desde Nápoles. En el año 1498 los Reyes Católicos auxiliaron al reino italiano tras la invasión de las tropas de Carlos VIII de Francia y, en agradecimiento por ese “socorro”, la imagen, con algún que otro contratiempo, llegó a nuestras tierras. No se sabe dónde anduvo la imagen durante un periodo de 70 años, pero el caso es que Don Juan de Austria la coronó en Tíjola cuando terminó la sublevación de las Alpujarras. No fue hasta el 7 de abril de 1575 cuando, según la página 468 del Libro de Apeos y Repartimientos de Suertes, decidieron llamarla “del Socorro” y edificarle una ermita para que protegiese a la población de morir exterminada por una plaga de langostas que azotaba el lugar en esas fechas. Desde entonces, la imagen ha seguido obrando prodigios, como el de unos valientes soldados tijoleños que se vieron rodeados por las huestes mahometanas en las playas de África. Ellos se encomendaron a su patrona porque su destino se ceía de oscuridad (morirían ahogados o acribillados a balazos). Cuenta la tradición que la Virgen arrancó en vuelo, como si de un pájaro se tratase, y surcó el cielo desde Tíjola hasta donde aquellos hombres la necesitaban, atravesando el Mar Mediterráneo, y posándose delante de los malhechores que pretendían disparar sobre los almerienses. Todas y cada una de las balas enemigas rebotaron en el manto de la Virgen del Socoro, provocando la huída de aquellos guerreros africanos.

La imagen actual no es la original ya que, como viene siendo tristemente habitual, la Guerra Civil Española se la llevó.

 

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