19 de marzo, 22.00 horas. El Ejido se prepara para una noche de sábado en la que la gente saldrá a divertirse. Mientras, en la Jefatura de la Policía Local, dos agentes inician su jornada laboral. Y con ellos, en su coche, La Voz de Almería.

Tengo que reconocer que había fantaseado con esta experiencia, pero no imaginaba que iba a ser tan enriquecedora para mí. Pude comprobar, de primera mano, que el municipio está vigilado (la Policía Local patrulla con cuatro vehículos), y que los agentes intervienen multitud de veces a lo largo de un turno, así como que el oficio de policía es vocacional. Como dijo uno de ellos: “Un policía se hace en la calle. Estamos para todo y para todos”.

Ruidos
Casi sin tiempo para acomodarnos, se recibe la primera llamada. En un bloque de la c/ Murgis un vecino tiene la música más alta de lo permitido, a pesar, incluso, de la petición de la policía.

La siguiente parada es una zona de Ejido Norte donde los jóvenes, supuestamente, se juntan para hacer botellón. Como esta actividad está prohibida, el coche de policía hace ronda para asegurarse de que todo esté correcto. Lo mismo ocurre minutos después en el recinto ferial, aunque esta vez unos jóvenes corren con bolsas en la mano ante la presencia de los agentes. Minutos después vamos hasta Santa María del Águila, en cuyo boulevard se inicia la primera de las complicaciones. Y con ella se derrumban todos los tópicos posibles. La labor de la policía es intangible, lo fácil es decir que no están, sobre todo porque siempre nos acordamos de ellos cuando faltan. Pero la verdad es que siempre están.

Conductor ebrio
Un conductor circula con aparentes síntomas de embriaguez. Cuando su vehículo es inmovilizado, da una tasa de alcohol de 0,79 y tienen que detenerlo. Pero él se niega, y su acompañante también. Tras unos momentos de tensión en los que la pareja de policías aguantan los improperios de la mujer que viaja con el detenido, quienes demostraron que en esta profesión la paciencia no le puede faltar, fuimos testigos de cómo se actúa en estos casos, recibiendo el conductor una citación para el juzgado dos días después, y la retirada de su carnet de conducir.

Calles abarrotadas
Seguimos la ronda por las pedanías cercanas, donde apenas hay actividad. Las Norias, Pampanico y Almerimar ‘tan solo’ nos ofrecen varias identificaciones a personas que caminan solas en plena noche, y algunas matrículas sospechosas, y un rutinario control de alcoholemia que establecen en la rotonda de EjidoHotel. No se les pasa nada, ya sean cinturones sin abrochar como los de un Seat Marbella que circulaba con 6 ocupantes en su interior, individuos que deciden dejar a un lado la limpieza del municipio para orinar en sus calles. Esto ocurre frente a un club de alterne al lado del yacimiento de Ciavieja con un señor de Berja; o en plena zona de ‘marcha’ con unos jóvenes de Matagorda que, además de no llevar idenficiación legal alguna, tenían antecedentes por tráfico de drogas y robos varios. Resulta interesante conocer las ‘excusas’ que los detenidos ponen para justificar sus acciones. “Se me ha cruzado un perro y he dado un volantazo; soy abogado y conozco la ley; o tengo un amigo policía”. Pero los agentes son implacables. Conocen las entrañas de la ciudad y saben manejarse con imprevistos como los que provocan los jóvenes que abarrotan la c/ Granada o algunas actividades ilícitas de la c/ Manolo Escobar.

Actividad
La noche no daba ni un minuto de tregua. En este caso es la Policía Nacional la que solicita la presencia de la patrulla porque una furgoneta se ha estampado contra una casa de El Ejido. Además de producir daños en el inmueble, el condutor metió el vehículo en dirección prohibida y estacionó sobre la acera. Tres infracciones al contado, más la fuga. Y es que el conductor no estaba presente, seguramente porque actuaría bajo los efectos del alcohol. “Estamos para ayudar”, dice uno de los agentes antes de partir hacia un nuevo aviso que llega por radio. Unos posibles okupas en un edificio de Venta Carmona. Hasta 10 agentes se personan allí para inspeccionar lo que sería una falsa alarma.

Con esto finaliza una intensa noche de trabajo policial y una experiencia única.

Alberto Cerezuela.

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