En el pueblo la tachaban de loca o de histérica, pero muchos la seguían. Decenas de personas acudían a ella en busca de remedios a sus problemas, intentando agarrarse a una cura divina para sus males, aunque las autoridades del momento la persiguieran. Pero ocurrió algo que se mantuvo en la retina de muchos durante bastantes décadas, mitificando a esta mujer que vivía en una de esas cuevas que da nombre a la población. Un hecho que abrió las ediciones de los periódicos más importantes de Almería: “Una iluminada en Cuevas” (La Crónica Meridional, trece de febrero de 1910). “Una iluminada” (El popular, doce de febrero de 1910”). ¿Qué fue lo que ocurrió? Les copio textualmente la noticia: “Ha sido detenida por las autoridades una iluminada que ha trastornado al vecindario con el pretexto de que se le aparece la Virgen, acudiendo al sitio de la aparición más de 3000 personas, en su mayoría mujeres. El alcalde propuso fuese reconocida por los médicos, logrando calmar con esa resolución la excitación del vecindario”.

Embaucadora o agraciada, lo que está claro es que sus vecinos la apoyaban, como demuestran las continuas manifestaciones de las gentes del lugar en la puerta del Ayuntamiento. “¡A lo que hemos llegado en el siglo XX!”, decía uno de los periodistas de La Crónica Meridional. Si yo le contara lo que ocurre en el XXI…

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